Publicado: 30 de Julio de 2018 a las 12:29

Puesto que cada persona es única, cada proceso terapéutico también lo es, pero siempre es importante saber que se desarrolla en un contexto de absoluta confidencial y con un Psicólogo colegiado que está obligado a cumplir un código deontológico, por el cual, toda la información proporcionada por el paciente queda protegida en ficheros privados.

Además, se desarrolla en un contexto de empatía y cercanía para que ese paciente pueda crear un vínculo con el profesional y sentirse cómodo y seguro a la hora de expresar pensamientos y emociones, sin miedo a ser juzgado.

Cada profesional diseñará su proceso en base a la experiencia y resultados obtenidos, pero, en mi caso concreto, el proceso terapéutico se compone de las siguientes fases:

Primera entrevista (gratuita y sin compromiso), para que la persona pueda valorar si se siente cómoda con el profesional y si le apetece  comenzar la terapia y también para que el psicólogo se haga una idea de lo que está ocurriendo en la vida de ese paciente.

Sesiones de evaluación para conocer en profundidad el caso y la historia de vida del paciente donde, a través de entrevistas, pruebas, registros y test, se recopila toda la información necesaria para poder tener totalmente claro qué esta pasando, desde cuándo, qué lo mantiene en el momento presente, qué conductas, pensamientos y emociones tiene asociadas el paciente a ese problema y con qué técnicas se puede solventar. 

Una sesión de devolución donde se le explica al paciente todo lo que se ha visto en las sesiones de evaluación y trabajo, cómo está funcionando la persona y por qué y de qué forma se puede resolver. 

Tratamiento: Son las sesiones destinadas a conseguir los objetivos establecido por paciente y terapeuta en la terapia. Dependiendo del problema en cuestión y del trabajo del paciente, el tratamiento será más o menos largo, pero es complicado establecer un tiempo determinado.

Prevención de recaídas y sobregeneralización. Unas dos sesiones, donde se hace un repaso general de la terapia, se compara el estado inicial y final del proceso, se analiza la evolución y se identifican posibles situaciones futuras de riesgo, para comprobar que el paciente tiene los recursos necesarios para afrontarlos y sobregeneralizar así lo aprendido en el proceso terapéutico.

Alta terapéutica y despedida. Es la última sesión donde, en mi caso, siempre preparo una despedida personalizada para cada paciente, en base a la problemática concreta de esa persona. Momento muy bonito por poder observar los logros conseguidos y muy emotivo por despedirse de una gran persona que ha sido valiente y maravillosa por atreverse a “convertirse en mariposa” y dejar que le acompañemos en ese proceso.